
Cuando me di cuenta de que llevaba un tiempo andando vi el espacio inmenso que tenía por delante, me vi, vi a otros y vi las cosas. Y entre las cosas he ido recogiendo unas tan hermosas que las llamo perlas. Son tan bonitas que las miro y las vuelvo a mirar, me susurran palabras o las dicen en voz alta y con total claridad. Brillan, porque son perlas. Tengo unas cuantas, las voy ordenando y están juntándose como un collar. Ya tiene unas cuantas vueltas.
Cuando escucho a las perlas me dicen cosas como:
Jugar. Dicen que jugar pertenece a la salud, porque cuando jugamos nos construimos, nos entendemos y entendemos el mundo.
También hablan de Fantasía y de Realidad, de un mundo interno, del Miedo. De eso que está dentro de uno y que a veces asusta muchísimo, pero jugando y después de mil peleas se le puede derrotar. Y he sido YO quien ha ganado.
Hablan de Deseo y de Placer. Dicen que el deseo es el motor de todo y que sintiendo desde el placer se llega al bien-estar y a la seguridad suficiente para tomar la iniciativa y decir NO o decir SI.
Hablan de Equilibrio entre Cuerpo y Emociones. De Vínculo y de Apego que nos alimentan y estructuran. Y de Raíces y Entornos que nos envuelven, protegen y acompañan. De la Madre y del Padre, que aman, cuidan y frustran. Y del Orden en la casa.
También hablan de Explorar y de Destruir para poder ser buenos constructores.
Y del placer de actuar para llegar al placer de pensar.
Sé que han sido otros los que han puesto estas perlas en los caminos. Hay quien no las ve o no las escucha. Yo sigo sorprendiéndome todavía. Mi collar es brillante, hermoso.
Gracias a quienes pusieron las perlas y a quienes las ven brillar conmigo.
Nekane Cobos Camino
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